jueves, 26 de junio de 2008

Ultimo Encuentro


Poética prosa. Noches literarias. Días absurdos, sucesión de horas angustiosas, en la espera de esas noches, literarias noches, el necesario preludio de este último encuentro. Relación circular, pero como un delicado anillo que ya se ha roto. No más.
Y te vas, o tal vez la que se va soy yo, no lo sé. Y nos llega la hora señalada, el momento final, el punto de inflexión entre el ahora y el mañana, ese mañana sin vos y sin mí, porque te vas, o tal vez la que se va soy yo.
Mares en tiempo y espacio nos separaran, junto con otros mares. Mares de cosas que solo están ahí para agrandar la distancia, que ya estaba, pero esta noche hasta parece que pudiéramos verla y tocarla. Y ella a su vez nos mira, con un dejo de regocijo, porque este es el último encuentro. Y entre esas aguas furiosas, nos encontramos, pero la tormenta no está afuera, sino que es nuestra. Tuya y mía, como estos besos, que ya no serán sin vos... Mi boca te pertenece ahora, y vos me perteneces a mí, como nunca, como siempre. Tu figura, más hermosa que de costumbre, se me presenta, tan imponente como la vez primera que se produjo este encuentro, sagrado y profano.
Y es saber que todo lo que es mío es tuyo, pero nada es de nadie. No nos amamos, lo sé, porque no conozco el amor, y vos tampoco. Solo conozco tu cuerpo, tu cuerpo y el mío, tu cuerpo junto al mío, nuestros cuerpos en uno solo. No más. Te vas, o tal vez la que se va soy yo.

Poética prosa, este encuentro entre tantos otros. Noches literarias, de tus palabras y las mías, y esa biblioteca repleta a la que siempre recurrimos, preludio necesario de cada noche. Un silencioso pacto que flotaba en el aire desde el comienzo. No es amor, no nos amamos, pero esas palabras fueron nuestras y esos libros nos acunaron, y el amor de sus páginas siempre fue un distorsionado reflejo de todo esto. La pasión, el dolor, el amor... Son mares, profundos mares, que piden cuerpos... No más.
Nos decimos adiós, tal como estaba previsto. Camino hacia el crepúsculo, el trágico momento en que una noche literaria pasa a ser un día absurdo, como tantos otros, pero diferente, porque te vas, o tal vez la que se va soy yo. Cerrás tu valija, cerrás tu puerta, cerrás una etapa de tu vida, y te vas. Pero, mi amor, esta vez la que se va soy yo, que camino junto al mar, el mar en tiempo y espacio, el mar en donde empezó todo, y también donde va a terminar. No más. Y mientras todo termina, en un rápido choque con las aguas furiosas, voy pensando que nunca se trato de amor, porque no lo conocemos. La pasión, el dolor, el amor, esta vez obtienen mi cuerpo, que sin el tuyo ya no quiere ser.

3 comentarios:

Victoria dijo...

MUY bueno. Permítame la reverencia del caso.

Los juegos de palabras suelen cansarme en la tercera línea, pero no los agotaste en el sinsentido, sino en el contrasentido y en el viceversa.

Me encantó. Y, haya o no historia detrás, se siente el fruto maduro en las letras.

Bravo.

[Tarde pero seguro dice el dicho]

Victoria dijo...

No me digas que te estás poniendo rimmel en la foto!

Victoria dijo...

Flaca va para un año esto... ponete las pilas.